El altar del incienso

El altar del incienso Éxodo 30:1-10,34-38

Estamos dentro del lugar Santo. La luz que desprende la Menorá ilumina con una luz cálida y agradable que es reflejada por las paredes de oro, de manera que los sacerdotes pueden ejercer su oficio. Las llamas que salen de las lamparillas son suaves y aromáticas, con ese olor único que produce el aceite de oliva puro al quemarse. Frente a la Menorá está la mesa del pan de las Proposiciones, con doce panes sin levadura representando a cada una de las tribus de Israel. Y justo frente a la entrada y al fondo entre la mesa y el candelero está el altar de Incienso. Cerrando el paso al lugar Santísimo y esparciendo un olor nunca antes percibido, de un incienso dulce, especialmente preparado para ser quemado en este lugar, con un fuego especial y presentado por una figura también especial. Veamos en detalles los aspectos más destacados de este altar.

En el Altar de Bronce ardía el sacrificio y en el Altar de Oro ardía el Incienso

El altar de incienso era de madera de acacia (shittim) que estaba cubierta por oro puro y estaba colocada delante del velo que cerraba el paso y ocultaba el lugar Santísimo. En cada una de las cuatro esquinas tenía un cuerno hecho de una sola pieza. La parte superior, los costados y los cuernos          estaban recubiertos de oro puro, con una cornisa o moldura de oro en el borde. El altar del incienso tenía anillos a los lados para pasar las varas que servía para transportarlo.

Medidas del altar del incienso: 1 codo de largo, (1,5 pies ó 46 cm); 1 codo de ancho,  (1,5 pies ó 46 cm);  2 codos de alto, (3 pies ó 92 cm).

El sumo sacerdote quemaba incienso en este altar todas las mañanas y las tardes. El fuego para el incienso provenía del altar de bronce que estaba en el atrio exterior del Tabernáculo. El Señor exigía un incienso dulce especial, una mezcla de especias que se usaban solo en el tabernáculo, Éxodo 30:35-37 y se quemaba en el altar del incienso por el Sumo Sacerdote.  Este corría peligro de muerte si quemaba otra clase de incienso, Levítico 10:1-2. Observe que hay dos altares en el Tabernáculo, uno de bronce, en el patio y uno de oro en el lugar Santo

Veamos el uso que se hace del incienso en los siguientes pasajes: Salmo 141:2; Apocalipsis 5:8; y Apocalipsis 8:3.

En el Tabernáculo, el Sumo Sacerdote encendía los carbones y liberaba la fragancia del incienso, veamos lo que dice la Biblia en: Romanos 8:34, Romanos 5:8 y Hebreos 7:25.

El altar de incienso nos habla de la intercesión. Nuestro intercesor es Jesucristo. Una vez al año, el día de la expiación, se derramaba sobre los cuernos la sangre de la ofrenda por el pecado. El incienso que ascendía en forma de humo es una imagen de nuestras oraciones que se elevan al cielo, Salmos 141:1-2. Si el incienso representa nuestras oraciones y Dios demandaba que se quemara dos veces al día, ¿qué pudiera significar eso? Recordemos que Jesús se apartaba con frecuencia a orar, Mateo 14:23 y Lucas 5:16. Él también enseñó a sus discípulos a orar, Mateo 6:5-15. A los creyentes en Jesucristo, se les indica que oren en todo momento, Hechos 1:14 y Romanos 8:26. Leamos Isaías 50:4-5; Marcos 14:38; Filipenses 4:6-7 y Santiago 4:2.

No orar es un pecado porque:

Hace que perdamos algunas cosas que Dios tiene preparadas para nosotros. Nos deja débiles frente a las tentaciones. Nos produce ansiedad y no podemos escuchar la voz de Dios.

Leamos de nuevo Isaías 50:5. ¿Se da cuenta que orar es “escuchar a Dios”? Hebreos 7:25

No orar es un pecado, porque Jesucristo, nuestro salvador, vive para interceder por nosotros. Cristo estando sentado a la diestra del Padre, intercede constantemente por nuestras peticiones y con nuestras alabanzas. Hay una preciosa historia de adoración en el Nuevo Testamento que se narra en Lucas 7:35-50. Piense un momento para que trate de imaginarse la escena. A partir de la experiencia que se narra en este pasaje, podemos sacr algunas conclusiones acerca de la adoración:

La adoración fragante… ¡es costosa!

A veces para que la fragancia de la adoración se libere, tiene que romperse la vasija

Nadie puede impedir la adoración fragante

La adoración fragante nos relaciona bien con Dios

El perdón de Dios es mucho más grande que todos nuestros pecados

Nuestra sensación de indignidad nos incapacita para adorar

Pídale a Dios que le muestre el valor que usted tiene para Él.

Leamos ahora Juan 4:23. El  Altar de Incienso representaba la intercesión hecha a nuestro favor por nuestro Abogado (Jesucristo). Hebreos 7:25.

Veamos una lección de santidad en Levítico 10:1-3,10 ¿Qué tendría el fuego que ofrecieron que era impuro? Las únicas brasas que se podían usar para mantener constantemente el Altar de Incienso ardiendo, tenían que venir del Altar de Bronce.

Prestemos mucha atención: Los sacerdotes usaban incensarios para tomar las brasas del Altar de Sacrificios pero Nadad y Abiú cometieron el error de usar fuego tomado de otro lugar. Su ofrenda no fue aceptada y fueron consumidos. Esta fue una lección para enseñar al pueblo de Israel, cómo debían acercarse al Todopoderoso Yavé. Los que están más cerca de Dios, deben ser ejemplo. Leamos Lucas 12:48. Ahora podemos ver el vínculo entre los dos altares.

Observe el vínculo

Las únicas brasas que podían calentar el incienso, para convertirlo en una ofrenda fragante, eran aquellas sobre las que se había derramado la sangre del sacrificio. Cualquier otra cosa que se usara, lo hacía inaceptable. Dios encendió el altar del sacrificio al aceptar la ofrenda de dedicación del Tabernáculo. Cualquier otro fuego, era extraño. Si la brasa no estaba manchada de sangre era inaceptable…

¿Se da cuenta ahora? Por eso los altares estaban ubicados de esa manera. La ofrenda fragante solo se podía basar en el sacrificio. Sin la expiación en el primer altar, no se podía ofrecer el fragante incienso de oración, alabanza y adoración en el segundo altar porque no habría intercesor. No tenemos el derecho de sentarnos a conversar con Dios, solo Cristo tiene ese derecho…

¿Ha pensado que…?

Jesucristo tiene que interceder ante el Trono de la Gracia por cada palabra que sale de nuestra boca, bien sea de oración o adoración. Solo después de haberlo conocido en el Altar del Sacrificio, somos elegibles para presentar peticiones y alabanzas ante Él. La adoración fragante, agradable a Dios, es la que se levanta después de derramarse en Cristo

Cristo es la Verdad. Él es el único acceso al trono de la gracia. La adoración aceptable proviene del Espíritu Santo que mora en nosotros. Eso es lo que significa adorar en Espíritu y Verdad. Cualquier otro fuego… es extraño. Quien acepta o rechaza al fuego y al incienso es Dios. Levítico 10:1. El Padre nos invita a Adorar, el Hijos nos enciende para adorar y el Espíritu nos incita a adorar. La Biblia promete a los creyentes que la oración con acción de gracias traerá la paz de Dios y que su mente y su corazón serán protegidos, Filipenses 4:6-7

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Categorías: Religion | 2 comentarios

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2 pensamientos en “El altar del incienso

  1. daniel

    todo esto es muy bueno para la juventud

  2. adan

    Dios te bendiga , en gran manera .

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